jueves, 7 de mayo de 2009

CALIDAD DE LA EDUCACION: CALIDAD DEL PROFESOR


Hoy día es muy frecuente oír hablar de la implantación de los procesos de calidad en las empresas, y muchos centros educativos también estamos involucrados en ello, como una forma más de mejorar la educación que impartimos. Todos los que de una manera u otra trabajamos en este mundo nos preguntamos continuamente: “¿Cómo alcanzar la Excelencia en la Educación?”.


Podríamos dar varias respuestas: con un proyecto pedagógico innovador; implantando un sistema de calidad para mejorar la gestión y que ésta sea avalada por un reconocimiento externo; con la mejora de las infraestructuras, instalaciones y, en general, de los medios materiales necesarios para desarrollar con eficacia nuestra labor; etc. Todas estas respuestas podrían ser más o menos válidas, pero, en mi opinión, si queremos alcanzar una educación de calidad lo más importante es conseguir la calidad del profesor, no del profesorado en general, sino de cada profesor en particular.


Cuando tratamos de la calidad del profesorado, pensamos siempre en su formación continua, tanto en su aspecto pedagógico como curricular; en la conveniencia de que domine dos o tres idiomas para llevar a cabo una educación bilingüe o trilingüe; en adecuar su enseñanza a las nuevas disposiciones educativas –la ley orgánica de educación (LOE) y el Currículo Vasco–; en la adaptación de la metodología de las clases a la enseñanza por competencias, según las propuestas de la Unión Europea; etc. En todos estos aspectos se está trabajando con profesionalidad y competencia, pero hoy me gustaría poner el acento en uno muy especial que nos hace mirar más lejos: el importante papel que tiene el profesor como educador. A menudo, el pragmatismo de la sociedad actual lleva a ver la labor de los profesores y de los centros, casi sólo como simples transmisores de conocimientos y de unos ciertos valores genéricos, cuando realmente, tanto unos como otros, son un importante apoyo para los padres en la educación de sus hijos como personas.


Para hacer bien su labor, el punto de partida es que el profesor tenga verdadera vocación docente, que le guste lo que hace, que se dé cuenta de la importancia de su trabajo y que disfrute haciéndolo, ya que de no ser así podríamos contar con un profesorado que sabe pedagogía, que sabe enseñar, pero que no está capacitado para educar. Si queremos una Educación de Calidad no se puede reducir la labor de los profesores a impartir unas clases, su tarea es mucho más amplia y atractiva.


El educador debe aspirar a ofrecer, junto a la buena labor docente, un estilo de vida coherente, que pueda ser un modelo válido para sus alumnos. Para educar es importante también que los profesores sean capaces de transmitir con su actitud el ideario del centro educativo en el que trabajan, ya que los padres que han optado por ese colegio –no podemos olvidar que la familia debe recuperar su protagonismo como escuela de virtudes y transmisión de valores– lo primero que esperan, es que se eduque a sus hijos conforme a los valores que conforman ese ideario.


Uno de los aspectos que todos los miembros de la comunidad educativa debemos esforzarnos por vivir es la alteridad, esa actitud que lleva a ver en los demás –en el alumno, en otro profesor, en los padres– una persona a quien se puede y se debe ayudar, y por tanto el profesor no sólo debe impartir las clases con altura profesional, sino que debe darse él mismo. Si esto se consigue, los padres verán realmente en el profesor un apoyo eficaz en la importante tarea de educar a sus hijos.


Otro aspecto que debe destacar en la labor del profesor y, por supuesto, en la de los padres, es la ejemplaridad. Es verdad que todos queremos dejar un buen legado a las futuras generaciones, pero lo mejor que podemos darles es nuestro ejemplo, no podemos olvidar que “una imagen vale más que mil palabras”. Nuestros jóvenes necesitan el ejemplo de personas con voluntad, es decir, con la fortaleza necesaria para lograr aquello que consideran bueno y valioso, y conseguir así una mayor libertad, porque son capaces de alcanzar las metas que se proponen mediante un trabajo esforzado y prolongado en el tiempo. Sólo si despertamos en los alumnos el interés por conocer la verdad, y procuramos fortalecer su voluntad, conseguiremos, además de unos buenos resultados académicos, que sean personas responsables en el futuro.


Los profesores que entienden así su tarea docente sienten profundamente la grandeza de su profesión, son capaces de estar ilusionados con la tarea diaria y harán que su autoridad y su prestigio social sean cada vez más reconocidos. Esto nos lleva a esforzarnos por hacer cada día un poco mejor nuestra labor de educadores, tratando de ser una referencia válida para nuestros niños y nuestros jóvenes, y una ayuda eficaz para los padres en la educación de los hijos.


Este es el principal reto que tiene cualquier proyecto educativo que tenga como misión preparar unos buenos ciudadanos para el siglo XXI, y en ello nos debemos involucrar todos y cada uno de los profesores. Ya sabemos que esto no es fácil, pero, ¿hay algo fácil que merezca la pena?

EL PROFESOR CREATIVO EN UNA SOCIEDAD MEDIÁTICA


Todo individuo posee capacidades creativas. La capacidad creativa, en la forma en que el individuo la posee es susceptible de desarrollarse en la práctica. Por ello, el ejercicio de la creatividad debe hacerse en el aula. El profesor es el método -instrumento, método, medio y mensaje- pues durante muchos años de la vida educativa de una persona, los profesores son el único punto de referencia que la sociedad, salvando a la familia, aporta al individuo humano. Tal posición clave, en un proceso tan complejo y de altísima responsabilidad como es colaborar con los niños, jóvenes y adultos en el desarrollo y formación de su personalidad, inteligencia y capacidades físicas, requiere una alta cualificación profesional unida a ciertas aptitudes y actitudes personales.


Por otra parte, el papel del docente en el proceso educativo ha cambiado o va modificándose, a la luz de los principios que inspiran la pedagogía actual, en la que la actividad del alumno, sus capacidades individuales y sus intereses, adquieren una mayor preponderancia, pasando a ocupar el centro de gravedad del proceso educativo que en otro tiempo estuvo vinculado más estrechamente a la personalidad del maestro o a los contenidos de la enseñanza. El grupo es utilizado como medio de formación.


El esfuerzo del profesor trata de orientarse más ampliamente a dirigir al alumno para que éste recorra responsablemente el camino de su propio aprendizaje, perdiendo importancia su labor transmisora de conocimientos que en otros momentos ocupó la mayor parte de su actividad. Los nuevos medios tecnológicos, con utilización en muchos casos de lenguajeverbo-icónico, se convierten en preciosos auxiliares, modificando en parte, la forma de realizar su trabajo.


Todas estas circunstancias reclaman un constante cambio en el perfil profesional del docente para poder dar respuesta satisfactoria a las exigencias cuantitativas de formación del ciudadano actual. Para iniciar el aprendizaje de la creatividad el profesor debe ser creativo, que en la exposición de este artículo significa esfuerzo y planificación, ser sensible a los problemas de los alumnos y de la sociedad, conocedor de su entorno, abierto a todo tipo de técnicas y medios ayuden al proceso de aprendizaje y a la clarificación del mensaje.


Las técnicas de estudio, a las que tanta importancia damos en los últimos años, son todas ellas técnicas de creatividad, ya que proponen alternativas diferentes con resultados distintos para cada individuo, y a éste en relación con cada materia o disciplina. Los medios, en muchos casos son interactivos sin negar ninguno de los que proponen las nuevas tecnologías.


El profesor creativo.


El profesor creativo está al día en contenidos, sucesos y medios, Acepta todas las ideas por inusitadas que parezcan y las lleva a reflexión personal y a debate del grupo cuando es necesario. Respeta las ideas fantásticas o poco frecuentes.




  • Hace ver a sus alumnos que sus ideas son valiosas.


  • Introduce en las aulas actividades no sujetas a evaluación.


  • Ayuda al alumno a autoevaluarse


  • Brinda oportunidades para el aprendizaje espontáneo, que se da por propia iniciativa del alumno


  • Aplica el Brainstorming o torbellino de ideas como elemento de sugerencia de ideas.


  • Utiliza las nuevas tecnologías como modo de buscar ideas, aportar elementos visuales y sonorosy conectarse con otros mundos.


  • Incita a los alumnos a buscar nuevos caminos, nuevas formas de expresión y de búsqueda de información.